
Por: Raúl Berumen
No es un secreto que desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el gobierno federal dejó de realizar inversiones en prácticamente todos los rubros, para enfocar sus recursos en los proyectos insignia de la 4T, los cuales además de resultar un fracaso, siguen recibiendo miles de millones de pesos para funcionar.
Esto, ha significado un descuido en sectores importantes como la salud, el campo, la seguridad y la infraestructura en el país, situación que cada vez es más grave y no hay señales que vaya a mejorar.
Tres casos por ejemplo, además de costosos y que son un “elefante blanco” son el Tren Maya, Mexicana de Aviación y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) los cuales necesitan dinero público constante del gobierno federal (subsidios) para poder operar. Tan solo en un año fiscal reciente, estas tres obras sumaron un subsidio conjunto de 18 mil 511 millones de pesos
Solamente en Tren Maya consume la mayor cantidad de recursos del presupuesto federal, con un subsidio de más de 15 mil 192 millones de pesos en un solo año, peor aún, reportes financieros indican que registra pérdidas operativas estimadas en 9.9 millones de pesos al día.
En Mexicana de Aviación la situación es similar, la aerolínea mantiene una alta dependencia del dinero de los contribuyentes, con un subsidio de más de mil 140 millones de pesos para financiar su operación, además, agréguele que esta aerolínea pierde cerca de 2.5 millones de pesos diarios.
El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) otro capricho y fracaso de López Obrador; ha recibido apoyos anuales superiores a los 1 mil 510 millones de pesos para completar sus gastos corrientes.
Redistribuir el presupuesto dirigiéndolo a estos tres proyectos fracaso del gobierno federal, ha provocado el abandono del sector salud, hospitales en deterioro, falta de medicamentos, de cirugías, de médicos. Lo mismo pasa en un campo abandonado, ni que decir de la infraestructura en todo el país, no hay inversiones en carreteras ni en nada.
Por eso, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es el mejor ejemplo del deterioro de la infraestructura en el país, vea usted, solamente en este año 2026, tuvo una disminución de 1.8 por ciento, en comparación con el año anterior, pero peor aún, esta reducción marca el segundo año consecutivo en que el presupuesto para la empresa estatal disminuye.
¿Que significa esto? Una menor inversión, solamente el área de generación sufrió una baja de 10.86 por ciento y las áreas de transmisión y distribución registraron reducciones marginales de 0.29 por ciento.
En nuestra región Sonora-Baja California, estamos sufriendo la falta de recursos para dar mantenimiento preventivo a subestaciones y transformadores, lo que incrementa el riesgo de fallas y apagones.
Todo el verano, pero especialmente julio y agosto hemos sufrido los apagones constantes y muy prolongados, la falta de energía eléctrica que dura horas. San Luis Río Colorado se convierte en el infierno, lo mismo sucede en Mexicali y en Hermosillo.
Ante esto, autoridades municipales han expresado su malestar y un reclamo a la CFE, especialmente al superintendente Mario Marín, exigiéndole respuestas ante los prolongados apagones.
Pero hay que ser realistas, el último en poder dar una solución es el superintendente Mario Marín, quien al final es un burócrata local, mientras los recortes presupuestales y las decisiones de inversión se realizan por el gobierno federal que encabeza Claudia Sheinbaum.
Y a todo esto ¿Donde queda el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo? Apenas hace unos días anunció y presumió gestiones para lograr una inversión de CFE en Sonora por 13 mil millones de pesos, pero como siempre , San Luis Río Colorado sigue siendo olvidado por el gobierno estatal, ya que estos recursos serán enfocados en Hermosillo, Nogales, Guaymas y Cajeme.
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